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CEREBRO Y AUTOCONTROL


Localizan en el cerebro de los médicos el autocontrol ante el dolor de sus pacientes
El estudio ha sido conducido por Jean Decety, Profesor de Psicología y Psiquiatría de la Universidad de Chicago, y Yawei Cheng del Instituto de Neurociencia, Universidad Nacional Yang-Ming en Taipei, Taiwan, y sus colegas.

Dado que los doctores y personal sanitario análogo ocasionalmente tienen, como parte de la terapia, que realizar actos que causan dolor físico a sus pacientes, es crucial que sean capaces de mantener su autodominio, sin dejarse influir emocionalmente por quejidos u otras manifestaciones de dolor. Sólo conservando la cabeza fría, se aseguran de cumplir su tarea con la máxima eficacia, alejando la posibilidad de cometer un error por estar nerviosos ante el sufrimiento de su paciente. Mediante el entrenamiento y la acumulación de experiencia, aprenden a lograr evadirse de esas emociones.

Investigaciones anteriores, incluyendo una realizada en el laboratorio de Decety, mostraron que el circuito neural que registra el dolor se activa al ver a una persona experimentando dolor. Esta respuesta es automática, y puede reflejar la reacción de pánico desarrollada evolutivamente ante señales de peligro, como ver a alguien sufriendo una situación negativa que acaso también podría alcanzarnos a nosotros.

La investigación de Decety y el equipo taiwanés muestra que las personas podemos aprender a controlar esa respuesta automática.

El equipo realizó su investigación en Taiwan con dos grupos homogéneos de hombres y mujeres con una edad promedio de 35 años y niveles socioeconómicos y educativos similares (un grupo de 14 médicos y otro de 14 personas de otras profesiones, sin experiencia en acupuntura). El examen se basó en MRI funcional.

Las respuestas cerebrales fueron registradas mientras los individuos de ambos grupos observaban breves videoclips. En algunos de ellos, se mostraba a personas siendo sometidas a prácticas de acupuntura, con agujas en regiones de la boca, manos, y pies. En otros videoclips, aparecían pacientes siendo tocados con bastoncillos de algodón. Las imágenes se mostraban por orden aleatorio.

En el grupo de control, el escaneo reveló que el circuito del dolor se activaba ante los videos de la primera clase, pero no al ver los de la segunda.

Los médicos, en cambio, no registraron en ningún momento tal incremento en la actividad de la región cerebral relacionada con el dolor, sin importar si los videoclips eran de un tipo o del otro. Además, también a diferencia del grupo de control, registraron un incremento en la actividad de ciertas áreas frontales del cerebro, que constituyen el circuito neuronal relacionado con la regulación de las emociones y el control cognitivo.